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martes, 9 de diciembre de 2014

10 meses sin fumar

Todos somos libres de elegir, pero también debemos saber que lo que elijamos tendrá unas consecuencias.
Yo decidí dejar de matarme hace 10 meses.

Este último mes ha sido similar al anterior, no puedo decir que no tenga ganas de fumar, pero también sé que no quiero hacerlo; y en la vida, una vez que sabes lo que quieres, ya lo tienes todo casi hecho.

Soy libre de estar pendiente de tener que ir al estanco a comprar tabaco, soy libre de tener que pasarme las 24 horas del día pendiente del mono de la nicotina, mi piel y mis pulmones cada vez están más limpios de alquitrán; mi olor y mi sabor es el de Paloma, una persona única; y no el apestoso y común olor que tiene cualquier fumador. 
Soy libre, cual caballo sin riendas ni humanos; y he tenido el valor de, en una sociedad en la que nos hacen esclavos de casi todo, poder liberarme de un vicio y unos impuestos idiotas; y sentirme orgullosa por haber tenido la oportunidad y la capacidad de corregir uno de los errores más grandes que he cometido en mi vida: haber sido fumadora.



miércoles, 5 de marzo de 2014

10, 11,12 y 13 días sin fumar.

Cada vez me acuerdo menos del tabaco, mi vida sigue igual, ya he conseguido desasociar el tabaco de mi jornada laboral y entre semana básicamente lo único que hago es trabajar ¡Vaya!.  El miércoles (cuando cumplía los 12 días sin fumar) me apetece ligeramente un cigarro antes y después de salir de clase de inglés pero bueno…poca cosa, le digo a mi cabeza que no y fuera (en realidad no está mal que tan sólo a los 12 días de dejar de fumar sólo me apetezca un cigarro al día).

Es verdad que sigo teniendo miedo a ciertas situaciones en las que creo que me puede apetecer (beber más de la cuenta, que llegue el verano y ver las terrazas plagadas de fumadores, el cigarro que me encantaba fumar después de bañarme en la playa, etc.) Y como tengo miedo, a veces pienso en comprar un cigarrillo electrónico sin nicotina para tenerlo a mano por si las moscas recaigo, después lo pienso fríamente y hacer eso sería como volver a caer. Si ya he aguantado tantos días y he pasado por situaciones de riesgo ¿Por qué no voy a conseguir pasar por las siguientes?


Además, y hablando del tema de los cigarrillos electrónicos, al consultar información me doy cuenta de que es un asunto turbio en el que no hay nada esclarecido: unos dicen que es bueno, otros dicen que es malo, y a mí me queda la duda ¿Será quizá que se quiere hacer creer a la gente que es malo porque verdaderamente ayuda a dejar de fumar? Si lo pensamos fríamente al Estado no le favorecería nada que la población fumadora desapareciese ¿O sí? Quizá las cifras de ahorro sanitario fuesen superiores a las recaudadas por los impuestos del tabaco. En fin, mis incógnitas y reflexiones.
Lo que sí tengo claro es que a mí ni el Estado ni la Publicidad engañosa me va a tomar el pelo más. YO SOY LIBRE (dentro de lo que cabe )

viernes, 28 de febrero de 2014

¡Una semana sin fumar!




7 días sin fumar ¡Me siento genial!

Al fin llega esta fecha señalada  ¡Llevo una semana sin fumar! Estoy muy feliz conmigo misma, casi no me puedo creer el haber alcanzado este gran logro y aunque sé que aún me queda mucho tiempo luchando contra el tabaco creo que he dado el gran salto y me siento bien por toda la gente que ha confiado en mí, y también por la que no lo ha hecho:

- ¿Pensabais que no lo conseguiría? Quizá es que me subestimabais un poco ¿No?-

Decido anunciar en público que llevo una semana sin fumar (anteriormente sólo se lo había dicho a la gente más cercana). El haberlo dejado me hace darme cuenta de una cosa y es que hay muchísima gente que lo ha conseguido y otra muchísima gente que me apoya y ya sólo por eso merece la pena no volver a caer en la mierda del cigarro.
Sentir el calor y el apoyo de tanta gente me hace feliz, tengo claro que ni les puedo fallar a ellos ni me puedo fallar a mí, y muchísimo menos, darles la satisfacción de volver a ser fumadora a aquellos que consideraron que sería incapaz de dejarlo.

Me da pena que antes no hubiese sido capaz de decir a la gente que dejaba de fumar por miedo a tener que volver a admitir con el rabo entre las piernas y avergonzada de mí misma que lo había vuelto a hacer.

Feliz de la vida me acerco al supermercado a comprar una pasta de dientes blanqueadora y un pintalabios nuevo (He de decir que últimamente estoy flipada con mí sonrisa, cada día más blanca y más brillante, y cada día con más y más ganas de sacarla a la luz y sonreír; además desde que no fumo puedo usar pintalabios durante varias horas sin que se estropee), también me acerco a la parte de licorería, compro un par de botellitas de vino, hoy me merezco una celebración con las amigas.

Sí, fumar me gustaba muchísimo, pero no fumar me encanta; dar este paso es algo que me ha hecho sentir verdaderamente libre.