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martes, 9 de diciembre de 2014

10 meses sin fumar

Todos somos libres de elegir, pero también debemos saber que lo que elijamos tendrá unas consecuencias.
Yo decidí dejar de matarme hace 10 meses.

Este último mes ha sido similar al anterior, no puedo decir que no tenga ganas de fumar, pero también sé que no quiero hacerlo; y en la vida, una vez que sabes lo que quieres, ya lo tienes todo casi hecho.

Soy libre de estar pendiente de tener que ir al estanco a comprar tabaco, soy libre de tener que pasarme las 24 horas del día pendiente del mono de la nicotina, mi piel y mis pulmones cada vez están más limpios de alquitrán; mi olor y mi sabor es el de Paloma, una persona única; y no el apestoso y común olor que tiene cualquier fumador. 
Soy libre, cual caballo sin riendas ni humanos; y he tenido el valor de, en una sociedad en la que nos hacen esclavos de casi todo, poder liberarme de un vicio y unos impuestos idiotas; y sentirme orgullosa por haber tenido la oportunidad y la capacidad de corregir uno de los errores más grandes que he cometido en mi vida: haber sido fumadora.



domingo, 9 de marzo de 2014

15 y 16 días sin fumar




Pues puedo decir que he superado otro fin de semana sin fumar.
En un principio no se me ha hecho muy complicado aunque por circunstancias he tenido un pequeño momento de debilidad; eso sí, tras pasar ese ratito malo en el que te apetece el cigarro esta situación me ha ayudado a aborrecer más el tabaco.

Os cuento:
Sábado (15 días sin fumar) 3 de la mañana, con unos vinitos encima y ohhh..echan el cierre al bar y anuncian aquello de "Se puede fumar" además estoy acompañada exclusivamente de una fumadora pues imaginaos...que me entran unas ganas terribles ; me pido otra copita de vino para contrarrestar la ansiedad y consigo que se me pasen las ganas. 
Poco a poco el local se va llenado de humo de todos los fumadores que hay ahí dentro, es un bar muy chiquitito, me empiezan a escocer muchísimo los ojos y se contamina el ambiente, la sensación empieza a ser verdaderamente asquerosa ( y pensar que antes me alegraba de que te dejasen fumar en un bar...).

Peor aún es cuando salgo del bar, mi abrigo huele que apesta, mi ropa, mi pelo...todo. Llego a mi habitación, me desvisto y corriendo echo la ropa a lavar. Me meto en la cama, pero mi pelo sigue oliendo a tabaco, tanto me desagrada ese olor que a altas horas de la madrugada ni corta ni perezosa me meto en la ducha y me pregunto a mi misma ¿Cómo leches he podido vivir con este olor encima siempre y que encima me gustase?.

Por lo demás todo va estupendamente , cada vez tengo menos ganas de fumar y el dejar el tabaco ha hecho que deje también otro malos hábitos en mi vida ( como el exceso de consumo de café o de alcohol) y cambiarlo por cosas saludables ( deporte, meditación, etc..) De todo esto y de estos trucos os iré hablando más adelante :)






viernes, 28 de febrero de 2014

¡Una semana sin fumar!




7 días sin fumar ¡Me siento genial!

Al fin llega esta fecha señalada  ¡Llevo una semana sin fumar! Estoy muy feliz conmigo misma, casi no me puedo creer el haber alcanzado este gran logro y aunque sé que aún me queda mucho tiempo luchando contra el tabaco creo que he dado el gran salto y me siento bien por toda la gente que ha confiado en mí, y también por la que no lo ha hecho:

- ¿Pensabais que no lo conseguiría? Quizá es que me subestimabais un poco ¿No?-

Decido anunciar en público que llevo una semana sin fumar (anteriormente sólo se lo había dicho a la gente más cercana). El haberlo dejado me hace darme cuenta de una cosa y es que hay muchísima gente que lo ha conseguido y otra muchísima gente que me apoya y ya sólo por eso merece la pena no volver a caer en la mierda del cigarro.
Sentir el calor y el apoyo de tanta gente me hace feliz, tengo claro que ni les puedo fallar a ellos ni me puedo fallar a mí, y muchísimo menos, darles la satisfacción de volver a ser fumadora a aquellos que consideraron que sería incapaz de dejarlo.

Me da pena que antes no hubiese sido capaz de decir a la gente que dejaba de fumar por miedo a tener que volver a admitir con el rabo entre las piernas y avergonzada de mí misma que lo había vuelto a hacer.

Feliz de la vida me acerco al supermercado a comprar una pasta de dientes blanqueadora y un pintalabios nuevo (He de decir que últimamente estoy flipada con mí sonrisa, cada día más blanca y más brillante, y cada día con más y más ganas de sacarla a la luz y sonreír; además desde que no fumo puedo usar pintalabios durante varias horas sin que se estropee), también me acerco a la parte de licorería, compro un par de botellitas de vino, hoy me merezco una celebración con las amigas.

Sí, fumar me gustaba muchísimo, pero no fumar me encanta; dar este paso es algo que me ha hecho sentir verdaderamente libre.