Todos somos libres de elegir, pero también debemos saber que
lo que elijamos tendrá unas consecuencias.
Yo decidí dejar de matarme hace 10 meses.
Este último mes ha sido similar al anterior, no puedo decir
que no tenga ganas de fumar, pero también sé que no quiero hacerlo; y en la
vida, una vez que sabes lo que quieres, ya lo tienes todo casi hecho.
Soy libre de estar pendiente de tener que ir al estanco a
comprar tabaco, soy libre de tener que pasarme las 24 horas del día pendiente
del mono de la nicotina, mi piel y mis pulmones cada vez están más limpios de
alquitrán; mi olor y mi sabor es el de Paloma, una persona única; y no el
apestoso y común olor que tiene cualquier fumador.
Soy libre, cual caballo sin
riendas ni humanos; y he tenido el valor de, en una sociedad en la que nos
hacen esclavos de casi todo, poder liberarme de un vicio y unos impuestos
idiotas; y sentirme orgullosa por haber tenido la oportunidad y la capacidad de
corregir uno de los errores más grandes que he cometido en mi vida: haber sido
fumadora.


